jueves, 23 de agosto de 2012

Ser mujer es un regalo, ser madre la oportunidad de disfrutarlo



Los que me conocen bien saben mi debilidad por la decoración, me puedo pasar horas y horas viendo fotos de casas bonitas, pensando en qué le iría bien aquí, qué le pondría a este sofá que pegara con las cortinas... mi chico dice que es el único español que no quiere que le suban el sueldo porque así no estoy haciendo reformas y cambiando cosas en casa constantemente!!!

Y como deformación 'hobbietera' cada vez que me invitan a una casa me encanta observarla; los hogares dicen mucho de las personas que las habitan y me encanta captar ese mensaje. Sentir las emociones que transmiten los colores, los adornos, los lugares elegidos para colocar los rincones de paz, los de risas y juegos... no es casualidad que cada objeto ocupe cada espacio...

Ya hemos estado acompañando varios nacimientos en casa, en los que he disfrutado muchísimo, pero ha habido un detalle que me ha enriquecido muchísimo. Cuando realizamos la visita preparto a la casa para conocer a la familia, todo está ordenado, todo está en 'su sitio', sabemos que alguien viene a vernos, cuidamos los detalles...

Y el día del parto, qué típico es escuchar, 'hoy me pilló todo por medio'... me encanta, ese 'desorden' creo que es especial, es parte de la magia del parto en casa, las familias viven el parto en su caos particular, que en el fondo no es más que su vida diaria, porque todos y cada uno de nosotros cuando no nos mira nadie, cuando no esperamos visitas, tenemos la casa llena de caos, llena de vida...

Y rellena de vida queda, el trabajo del parto de la mujer es un proceso de apertura inevitable al mundo, las mujeres se liberan de esa fachada inconsciente que todos llevamos y dejan salir, se dejan salir una parte de si mismas... y así quedan...

Cuando volvemos tras el nacimiento a visitar a la familia, el hogar tiene otra luz, más intensa, más profunda, más viva... y el 'caos' continúa, las experiencia de la maternidad lleva consigo una transformación en la que las mujeres aprendemos de nosotras mismas, nos reconciliamos con la profundidad de nuestro ser y lo dejamos estar sin necesidad de esconder...


Ser mujer es un regalo, ser madre es la oportunidad de disfrutarlo

viernes, 17 de agosto de 2012

Tú y yo... nosotros?


Llevo unas semanas queriendo ponerme a escribir esta nueva entrada, pero no tengo muy claro por donde empezar, en las últimas semanas me he encontrado con varias experiencias algo similares y todas alrededor de un mismo hecho: la pareja y el aumento de la familia, o el aumento de la familia y la pareja.

Qué está pasando? Qué pasa que mientras somos nosotros la relación va bien, nos encontramos, nos comunicamos, nos reímos, lloramos, charlamos, nos buscamos,  nos llamamos, nos amamos... pero tras la llegada de un hijo todo cambia, nuestra vida se llena, somos más felices, estamos más atareados, cambiamos y... nos distanciamos???

Cómo puede ser que unos meses antes entre nosotros hubiera una química intensa y ahora lo que hay es un inmeso espacio???, nuestro hijo es lo mejor que nos ha dado la vida y ambos nos sentimos dichosos de tenerlo pero... y NOSOTROS??? ahora caminamos hacia lugares diferentes y lejanos???

Con esto no quiero ni buscar culpables, ni siquiera plantear soluciones... simplemente animar a la reflexión de la importancia de la pareja tras el nacimiento, la paz que nos da sentirnos parte de un grupo conectado con lazos fuertes y lo frágil que se puede tornar...







Cómo encontrar los cruces de caminos???


domingo, 22 de julio de 2012

estreno ante las cámaras

Ayer nos estrenamos delante de las cámaras... nos lo pasamos genial, el equipo de grabación se portó estupendamente, ayudando con el miedo escénico, esos detalles de no ser profesionales del medio.



Al llegar a casa no pude evitar sentir un tremendo nudo en el estómago, estuvimos hablando del parto, del parto hospitalario y del parto en casa. Estuvimos 4 horas hablando, que si partos, que si embarazadas, que si bebés, que si empoderamiento, que si respeto... Rodeada de grandes matronas y doulas, no podía estar más a gusto.



Y entonces a qué santo yo me sentí así de mal??? De repente me di cuenta de la gran responsabilidad que tenía, quieren hacer un documental con una amplia visión del parto, en casa y en hospital... quieren concienciar a las mujeres de que lo mejor para el nacimiento de sus hijos es un parto fisiológico y respetado pero lógicamente quieren que el documental guste... y es aquí donde me entran mis dudas, en una conversación de 4 horas hay muchas frases que pueden sacarse de contexto... así es que sí tengo que reconocer que tengo miedo, el miedo vende y yo lo tengo...



En nuestro país hay muchas mujeres que desean un parto rápido, indoloro e insensible, se les ha vendido que el parto es la peor experiencia que se puede tener, que es un sufrimiento terrible por el que hay que pasar para poder tener entre los brazos la cosa más bonita, un hijo. Y recurren a la epidural... a esa gran roba partos...



A muchas mamás la falta de información, o la información dada desde el miedo, les ha hecho perderse la experiencia más transformadora de su vida, poder sentir la grandeza de la naturaleza humana, lo que estamos capacitadas para hacer las mujeres, que es dar vida y traerla al mundo.  El éxtasis se ha esfumado, han vivido todo desde la barrera, han visto la obra de teatro desde el patio de butacas y han dejado pasar el papel de la actriz principal y sus hijos tampoco lo han sido...



Y qué temo yo? Tengo miedo de que se saquen conclusiones equivocadas, de que se siga vendiendo que somos 4 locas irresponsables que buscamos lo mejor para nosotras sin tener en cuenta a los bebés que llevamos dentro.



Temo que se fomente el miedo del parto. Que se siga viendo el parto como ese proceso que seguro que sale mal y produce un dolor insufrible.

Temo que las mujeres sigan pensando que los profesionales sanitarios les salvaron la vida, sin preguntarse cómo se llegó a ese punto, que se sigan quedando con una información sesgada, donde el miedo sea el protagonista.



Temo que las mujeres dejen que se les ponga oxitocina por sistema, sin saber que esa oxitocina sintética no penetra en el cerebro y no permite utilizar la analgesia natural de que disponemos y que su bebé quede también desprovisto de estas placenteras sustancias, con lo que también viva el nacimiento con más sufrimiento, porque como no lo vemos hasta que sale pues parece que no siente nada...





Temo que solicite entonces la epidural, con la cascada de intervenciones que comporta.



Temo que las mujeres conectadas con su embarazo, con su cuerpo y con su hijo, acudan a los hospitales en busca de un nacimiento fisiológico, y que los profesionales de ese turno no le proporcionen las condiciones para poder poner en marcha el cerebro instintivo, no puedan así hacer frente a ese dolor y que terminen pidiendo la epidural, dejando en ellas un sentimiento de fracaso y frustración inmensa y no merecida.



Temo que tantos y tantos bebés nazcan rodeados de un ambiente aséptico, y la piel y la voz de sus madres no sean lo primero con lo que se encuentren después de todo lo que acaban de pasar...



Temo que el programa contribuya a normalizar lo que pasa en la gran mayoría de centros hospitalarios del país...



Todos los bebés se merecen un nacimiento digno, respetado, tranquilo, asistido y controlado rodeado de amor. Y sus madres son las que en el fondo de su corazón saben dónde y cómo, solo hace falta pararse y escuchar lo que el miedo esconde...

Así que no me queda más que confiar en que ese fantástico equipo de producción consiga que la sociedad se quede con el mensaje que queremos transmitir. Estoy segura de que así será. 

Un abrazo,


Gemma

viernes, 6 de julio de 2012

...En casa...


No creo en las casualidades, y el cierre de Acuario me ha dado fuerza para embarcarme en el proyecto de los partos en casa, era algo que en un principio me llamaba la atención pero que poco a poco me ha ido enamorando.

Pero cuándo me dí cuenta de que el mejor sitio para recibir a un hijo es la propia casa?

Cuando en el parto de Carolina me encontraba tumbada mientras Pedro y Enrique ayudaban a mi hija a nacer.  Yo, muerta de miedo, llena de tristeza, de culpa, con un sentimiento de derrota tremendo, hundida en la más inmensa de las miserias, desde ahí, a través de la ventana del quirófano que da al jardín de Acuario, pude ver los árboles, tal y como veo cada mañana cuando me levanto desde la cama de mi casa (quien vive en la ciudad sabe que es todo un regalo)...

Esa sensación de estar en casa me llenó, tras un parto difícil como había sido, me invadió una paz y una calma como nunca antes había sentido y comprendí que el nacimiento debe ser en el mejor lugar del mundo, en tu casa.

Esa sensación me ayudó a darle a Carolina una acogida como se merecía, a vivir plenamente su nacimiento, y permitir que la felicidad fuera lo primero que le recibiera en la vida.

Mi blog debía llevar el nombre de la experiencia más profunda, de aquello que me transformó.


...En casa...