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martes, 5 de noviembre de 2013

Herida emocional


Herida emocional.
Gemma Méndez comadrona

Nosotras, las mujeres, estamos diseñadas para parir, para vivir el nacimiento de nuestros hijos plenamente. 

Para ese momento a lo largo del embarazo vamos abriéndonos, nuestro yo más profundo va quedando expuesto y poco a poco la parte racional de nuestro cuerpo va apagándose (no ocurre de golpe todo en el mismo momento del parto, sino que a lo largo de los meses vamos entrando en ese estado en el que parece que vivamos en un universo paralelo al mundo real).

El parto se queda grabado en ese lugar del cerebro al razón no tiene acceso, y aunque desde la razón sepamos que fue así porque debía ser así, y que gracias a ello estamos los dos bien, o que alguien jugó con nosotras, sintiéndonos engañadas, no podemos evitar sentir que nos duele...

Las demás personas que nos rodean solo pueden pensar desde la razón, puesto que no están en ese estado hormonal con su cortex bajo mínimos, y no pueden comprender. Y sus palabras nos duelen... 

Quizá otras situaciones en las que se nos daña pero tenemos la parte racional haciendo de escudo podemos comprender y podemos defendernos mejor pero aquí no, en el parto la razón no existe o existe poco con lo que se nos queda ahí grabado para siempre... 

Y ahí queda... en un lugar del cerebro al que nos es complicado acceder, ya que nuestro cuerpo ya no está gestando, la parte racional lo vuelve a tapar tras el postparto y nosotros trabajamos nuevamente desde la razón, razón que no consigue aplacar la emoción del instinto... 

Pero aunque el dolor lo seguimos sintiendo podemos hacer que se serene, podemos aprender a convivir con lo que nos pasó, con la sensación de que no hemos terminado un proyecto personal, podemos aceptarlo y ser felices con ello.





Este es un espacio donde poder llorar, poder gritar, poder reír, poder desahogarse, poder hacerse preguntas, sin buscar necesariamente una respuesta... Para poder avanzar en la sanación del alma.

Nos reuniremos de manera periódica, en Valencia. Ponte en contacto para conocer las próximas fechas.


        "...en las heridas del alma,          
como todas las heridas también quedará una cicatriz.
¿Para siempre?
Para siempre.
¿Entonces no se supera?
Se supera pero no se olvida.
Cuando el proceso es bueno las cicatrices ya no duelen
y con el tiempo semimetizan con el resto de la piel y casi no se notan,
pero están ahí.
¿Te duele?
No, ni siquiera cuando me toco. No me duele. 

Pero si uno mira de cerca la cicatriz... está"



miércoles, 16 de octubre de 2013

cuando no todo vale

Desde hace un tiempo siento mucha indignación... las tasas de cesáreas en muchos hospitales de este país son elevadísimas.

Muchos bebés son obligados a nacer, no son ellos los que poco a poco van abriéndose camino, beneficiándose del coctel hormonal que invade a su madre en esos momentos, ni sus pulmones son preparados para desplegarse una vez han nacido, ni sus neuronas son puestas a punto en esos últimos momentos antes de salir al mundo exterior gracias al proceso de parto en el que está su madre...

Y a muchas mamás se les arrebata ese momento, esa experiencia transformadora, esa experiencia emocional y física. De ella puede salir fuerte, con una personalidad reforzada, capaz de comerse el mundo, pero además estará preparada para recibir en su pecho a su hijo, para crear el vínculo fuerte con él que le guiará en sus pasos acompañándolo en su vida, le ayudará a poder darle de mamar ya que preparará su cuerpo para ello, además de que al no sentirse ortopédica todo resultará más fácil, y su útero dejará de sangrar antes, tendrá menos anemia... 

Innumerables son los beneficios del parto fisiológico frente a la cesárea. Ahora llega mi duda... a toda costa??? 

Ahora los hospitales tratan de reducir al máximo el número de cesáreas que se realizan, cosa que está fenomenal, pero reducir forzando al máximo las dilataciones y los expulsivos de los bebés... tiene sentido?

Tiene sentido hacer que el nacimiento de ese bebé sea así de duro? Sacarlos con forceps, con unos monitores de rctg horribles, con aguas meconiales bastantes espesas...

Para reducir el número de cesáreas no sería mejor trabajar con el ambiente, mejorarlo para que los partos fluyeran más, trabajar en la preparación maternal, para que las mujeres estuvieran más conectadas con sus cuerpos, para evitar la intervención al mínimo desde el principio para evitar los riesgos al máximo??? y para que el cuerpo fluyera por si solo sin terminar necesitando esas intervenciones???

No puedo evitar sentir que se está comenzando la casa por la ventana, que trabajar desde la base sería quizá más sencillo, para eso habría que modificar la manera de comprender la maternidad, los partos, los nacimientos, el postparto... pero si se sigue entendiendo el parto como hasta ahora... pues no sé si realmente es el camino...


Sin cesáreas pero con nacimientos dignos


lunes, 30 de septiembre de 2013

Recuperación postparto

Disfruta del ejercicio con tu bebé

Te apetece compartir un rato divertido con tu hijo mientras mueves el cuerpo, ayudando al regreso a esa nueva normalidad???

Fortaleciendo los músculos, reorganizando la pelvis de nuevo, los abdominales, estirando y trabajando la espalda para que cargar al bebé que cada vez está más y más grande no te de molestias.

Y además pudiendo disfrutar de realizarlo con tu hijo, estimulando a él también con ejercicios específicos para fomentar su desarrollo.





Recuperación postpartoGemma Méndez comadrona

miércoles, 19 de diciembre de 2012

tal día como hoy hace...

Sí, ya llega esa época, esos días en los que cada pequeña situación me hace rememorar esos momentos tan maravillosos que pasamos, cuando mi vida se transformaba...

El parto y el nacimiento. La huella y la sombra
Esos días en que la felicidad era inmensa, en que no podía sentirme más plena, más más!!!

Como buena mamá sentía dudas, dudas por la incertidumbre, incertidumbre que también tiene su punto, no saber qué va a pasar, la emoción de la sorpresa. De imaginarme mil escenarios como queriendo imaginar cómo sería pero sabiendo que no sería de ninguna de esas maneras, porque eso esa es la magia del nacimiento, que siempre nos regala una situación inimaginable.

Y así fue... mis imaginaciones, mis planes, mis deseos entorno al parto no se cumplieron, aunque sí los del nacimiento, Carolina tuvo un nacimiento feliz pero yo tuve un parto, que aunque no lo cambio por nada, no cumplió mis expectativas...

Ahora que estoy cerca del segundo aniversario de ese día tan importante en mi vida me siento un poco más serena que el año pasado, pero aún así la sombra planea. La sensación de fracaso que envuelve todo ello me quema por dentro, porque aunque fue uno de los días más felices de mi vida, y aunque ella tuvo un nacimiento respetado, yo creo que feliz, no puedo evitar sentirme triste conmigo misma al recordarlo.

Ya han pasado dos años y esa sensación se va calmando, estoy en un punto en que ya no lucho contra ella, aunque doler duele, pero ya he llegado a la conclusión de que está ahí, de que he de aprender y no dejarme ahogar por ella. Pero asumiendo que no se va a ir.

Fracaso, porqué fracaso? pues fracaso por eso que siempre pensamos, siempre a posteriori, que pude hacer otra cosa, que me pude comportar de otra manera, que y que y que y que... esa sensación de quedarse a las puertas...

Hay muchos factores en un parto, factores que no podemos controlar, desde como se comporta el bebé, a lo que hacen los demás a nuestro alrededor... pero hay una parte que sí podemos, o que a posteriori creemos que es así (puesto que si fue como fue por alguna desconocida razón de peso sería), y es nuestra actitud, nuestras acciones y decisiones... y eso es lo que duele, lo que me hace sentirme pequeña cuando recuerdo lo que pasó aquel maravilloso día.

Mi segundo embarazo fue mágico, transformador, muy consciente e intenso y el nacimiento de Carolina me dejó un sentimiento de no haber cerrado aquel magnífico proceso. Lo vivido no lo cambio y recordarlo me hace sentir feliz pero esa espina está ahí clavada y aunque no dudo que habrá un día en que se desprenderá dejará un hueco... un hueco que cada vez duele menos pero que ahí está.

Y eso me dolía, cuando me decían que había sido distinto y eso ya valía... a mí sencillamente no, claro que fue distinto y claro que no lo cambio por nada pero que me siento mal pues sí.

Todo lo vivido no lo cambio, la diferencia del embarazo de mi primera hija al de la segunda es grande, pero siento que eso no lo compensa, sencillamente cierro los ojos y me recuerdo y sonrío, no puede ser de otra manera, pero ahí está...



"...en las heridas del alma,
como todas las heridas también quedará una cicatriz.
¿Para siempre?
Para siempre.
¿Entonces no se supera?
Se supera pero no se olvida.
Cuando el proceso es bueno las cicatrices ya no duelen
y con el tiempo semimetizan con el resto de la piel y casi no se notan,
pero están ahí.
¿Te duele?
No, ni siquiera cuando me toco. No me duele.
Pero si uno mira de cerca la cicatriz... está"

Jorge Bucay




miércoles, 31 de octubre de 2012

Los partos y los salvavidas


La vida y la muerte están ligadas, la una a la otra, sin vida no hay muerte y sin muerte no hay vida. El embarazo y el nacimiento es uno de los momentos en los que esa línea que las separa muchas veces es fina. Por que no solo nace un bebé, nace una madre, una mujer, un padre, quizá un hermano o una hermana, una familia y muere, muere otra mujer, otro hombre, otra pareja.

...Pero aún así hay veces que lo que también muere es el bebé antes de ni siquiera nacer...

Es un dolor tan inmenso el que envuelve esa pérdida que la obstetricia ha luchado durante años y años para poder evitarla y poco a poco se han ido salvando tantos tantos 'niños del agua' (http://ninosdelagua.blogspot.com.es/)

Pero esos grandes adelantos de la ciencia nos han cegado, pensando que somos dioses todopoderosos, que pase lo que pase siempre nos vamos a salvar, que simplemente son fallos de la naturaleza y el hombre puede más que ella.
Y la naturaleza se nos escapa, somos un pequeño granito dentro de lo inmenso del universo...

Pasamos de una época en la que la medicina quería curar lo enfermo a una época en la que la medicina se ha creído diosa y pretende modificar lo que ya de por si es perfecto, pero de la perfección solo se puede ir al caos...

Si sencillamente fuésemos más humildes, y observásemos la hermosura de la vida, si con todo el cuidado tan solo tratásemos de colaborar con el cuerpo en su retorno al camino fisiológico, cuando se aleja de él, y le dejásemos avanzar por él sin molestar, los nacimientos no se teñirían de miedo.
En los paritorios de nuestro país se vive en caos, el caos artificial, del cual hay que salir con salvavidas... 

Y ya no sabemos decidir traer al mundo un hijo sin un salvavidas, no solo para esos tristes casos que ocurren dado que somos un pequeño granito en el universo, no, sino por esas múltiples catástrofes que sintiéndonos poderosos se han creado.

Y tú, te metes en el mar con salvavidas o prefieres aprender a nadar???


lunes, 29 de octubre de 2012

Mi primer artículo en el Blog de El Parto es Nuestro


LLevo unas semanas locas locas, estoy trabajando en un precioso proyecto que pronto pronto verá la luz y no he podido sacar un ratito para colgar en mi blog....

MI PRIMER ARTÍCULO PARA EL BLOG DE EL PARTO
                     ES NUESTRO!!!!!!!!!



Ya sé que cada día prácticamente hay nuevas entradas, interesantísimas, pero yo estoy tan contenta de participar, la labor de El Parto es Nuestro es tan tan tan importante.



Hoy he leído una historia de una mamá que aceptó una segunda cesárea porque si, quizá el médico tuviera algún motivo que desconozco, pero si es así no es que yo lo desconozca, sino que ella también lo desconoce... pero la aceptó...



El parto no es solo un día en la vida, no!!!, es una experiencia que marcará el resto de esta tanto en el niño como en la madre. Los profesionales tienen conocimientos pero las mujeres tienen decisiones.

Pregunta, conecta, siente a tu hijo y a ti misma y decide




jueves, 23 de agosto de 2012

Ser mujer es un regalo, ser madre la oportunidad de disfrutarlo



Los que me conocen bien saben mi debilidad por la decoración, me puedo pasar horas y horas viendo fotos de casas bonitas, pensando en qué le iría bien aquí, qué le pondría a este sofá que pegara con las cortinas... mi chico dice que es el único español que no quiere que le suban el sueldo porque así no estoy haciendo reformas y cambiando cosas en casa constantemente!!!

Y como deformación 'hobbietera' cada vez que me invitan a una casa me encanta observarla; los hogares dicen mucho de las personas que las habitan y me encanta captar ese mensaje. Sentir las emociones que transmiten los colores, los adornos, los lugares elegidos para colocar los rincones de paz, los de risas y juegos... no es casualidad que cada objeto ocupe cada espacio...

Ya hemos estado acompañando varios nacimientos en casa, en los que he disfrutado muchísimo, pero ha habido un detalle que me ha enriquecido muchísimo. Cuando realizamos la visita preparto a la casa para conocer a la familia, todo está ordenado, todo está en 'su sitio', sabemos que alguien viene a vernos, cuidamos los detalles...

Y el día del parto, qué típico es escuchar, 'hoy me pilló todo por medio'... me encanta, ese 'desorden' creo que es especial, es parte de la magia del parto en casa, las familias viven el parto en su caos particular, que en el fondo no es más que su vida diaria, porque todos y cada uno de nosotros cuando no nos mira nadie, cuando no esperamos visitas, tenemos la casa llena de caos, llena de vida...

Y rellena de vida queda, el trabajo del parto de la mujer es un proceso de apertura inevitable al mundo, las mujeres se liberan de esa fachada inconsciente que todos llevamos y dejan salir, se dejan salir una parte de si mismas... y así quedan...

Cuando volvemos tras el nacimiento a visitar a la familia, el hogar tiene otra luz, más intensa, más profunda, más viva... y el 'caos' continúa, las experiencia de la maternidad lleva consigo una transformación en la que las mujeres aprendemos de nosotras mismas, nos reconciliamos con la profundidad de nuestro ser y lo dejamos estar sin necesidad de esconder...


Ser mujer es un regalo, ser madre es la oportunidad de disfrutarlo

domingo, 22 de julio de 2012

estreno ante las cámaras

Ayer nos estrenamos delante de las cámaras... nos lo pasamos genial, el equipo de grabación se portó estupendamente, ayudando con el miedo escénico, esos detalles de no ser profesionales del medio.



Al llegar a casa no pude evitar sentir un tremendo nudo en el estómago, estuvimos hablando del parto, del parto hospitalario y del parto en casa. Estuvimos 4 horas hablando, que si partos, que si embarazadas, que si bebés, que si empoderamiento, que si respeto... Rodeada de grandes matronas y doulas, no podía estar más a gusto.



Y entonces a qué santo yo me sentí así de mal??? De repente me di cuenta de la gran responsabilidad que tenía, quieren hacer un documental con una amplia visión del parto, en casa y en hospital... quieren concienciar a las mujeres de que lo mejor para el nacimiento de sus hijos es un parto fisiológico y respetado pero lógicamente quieren que el documental guste... y es aquí donde me entran mis dudas, en una conversación de 4 horas hay muchas frases que pueden sacarse de contexto... así es que sí tengo que reconocer que tengo miedo, el miedo vende y yo lo tengo...



En nuestro país hay muchas mujeres que desean un parto rápido, indoloro e insensible, se les ha vendido que el parto es la peor experiencia que se puede tener, que es un sufrimiento terrible por el que hay que pasar para poder tener entre los brazos la cosa más bonita, un hijo. Y recurren a la epidural... a esa gran roba partos...



A muchas mamás la falta de información, o la información dada desde el miedo, les ha hecho perderse la experiencia más transformadora de su vida, poder sentir la grandeza de la naturaleza humana, lo que estamos capacitadas para hacer las mujeres, que es dar vida y traerla al mundo.  El éxtasis se ha esfumado, han vivido todo desde la barrera, han visto la obra de teatro desde el patio de butacas y han dejado pasar el papel de la actriz principal y sus hijos tampoco lo han sido...



Y qué temo yo? Tengo miedo de que se saquen conclusiones equivocadas, de que se siga vendiendo que somos 4 locas irresponsables que buscamos lo mejor para nosotras sin tener en cuenta a los bebés que llevamos dentro.



Temo que se fomente el miedo del parto. Que se siga viendo el parto como ese proceso que seguro que sale mal y produce un dolor insufrible.

Temo que las mujeres sigan pensando que los profesionales sanitarios les salvaron la vida, sin preguntarse cómo se llegó a ese punto, que se sigan quedando con una información sesgada, donde el miedo sea el protagonista.



Temo que las mujeres dejen que se les ponga oxitocina por sistema, sin saber que esa oxitocina sintética no penetra en el cerebro y no permite utilizar la analgesia natural de que disponemos y que su bebé quede también desprovisto de estas placenteras sustancias, con lo que también viva el nacimiento con más sufrimiento, porque como no lo vemos hasta que sale pues parece que no siente nada...





Temo que solicite entonces la epidural, con la cascada de intervenciones que comporta.



Temo que las mujeres conectadas con su embarazo, con su cuerpo y con su hijo, acudan a los hospitales en busca de un nacimiento fisiológico, y que los profesionales de ese turno no le proporcionen las condiciones para poder poner en marcha el cerebro instintivo, no puedan así hacer frente a ese dolor y que terminen pidiendo la epidural, dejando en ellas un sentimiento de fracaso y frustración inmensa y no merecida.



Temo que tantos y tantos bebés nazcan rodeados de un ambiente aséptico, y la piel y la voz de sus madres no sean lo primero con lo que se encuentren después de todo lo que acaban de pasar...



Temo que el programa contribuya a normalizar lo que pasa en la gran mayoría de centros hospitalarios del país...



Todos los bebés se merecen un nacimiento digno, respetado, tranquilo, asistido y controlado rodeado de amor. Y sus madres son las que en el fondo de su corazón saben dónde y cómo, solo hace falta pararse y escuchar lo que el miedo esconde...

Así que no me queda más que confiar en que ese fantástico equipo de producción consiga que la sociedad se quede con el mensaje que queremos transmitir. Estoy segura de que así será. 

Un abrazo,


Gemma